¿Vino en el restaurante? No, gracias
¿Hay alguien a quien le guste pagar 8 euros por una botella de vino que en la tienda de la esquina no cuesta mas de 2. A mi me revienta y no es porque pueda o no pueda pagarlo sino porque me hace sentirme un cabrón consentido de manera que, la próxima vez que vaya a un restaurante que nadie espere que yo pida vino. Ni agua tampoco. Así que me comeré el menú a palo seco, aunque lo vomite.
Debería de haber una ley que prohibiera aumentar el precio de un producto si no lleva algún valor añadido. Lo normal es que el comerciante recargue sobre el coste una cantidad que rara vez llega a un 50 % en concepto de portes, almacenaje, menguas, pérdidas por roturas en algunos casos, etc. Pero estos señores de los restaurantes, solo por tener la botella algunos días en su inadecuada estantería, llevártelo a la mesa cuando lo pides y el pequeño esfuerzo de descorcharla te cuadruplican su precio. ¿Serán caraduras ?
El bodeguero o el viticultor ha estado años cuidando su viñedo, invirtiendo en el fuertes capitales; si las inclemencias del tiempo se lo permiten recogerá unas uvas que puestas en la bodega pueden valer 60 o 70 céntimos el kilo; la bodega tiene que despalillarla, estrujarla, fermentar el mosto, filtrarlo, embotellarlo y ponerlo a la venta. Un proceso largo que ocupa mucha mano de obra e instalaciones carísimas. Por cada botella escasamente le quedarán unos pocos céntimos de beneficio cuando se la vende al mayorista y este a su vez se la venderá al restaurante con un incremento mínimo. Total que el tío del restaurante con esa botella, a la que él no le ha añadido absolutamente nada, va y se gana 6 euros
Y para mas INRI ni siquiera paga impuestos como vendedor de vinos y licores.
paytii@yahoo.es
Debería de haber una ley que prohibiera aumentar el precio de un producto si no lleva algún valor añadido. Lo normal es que el comerciante recargue sobre el coste una cantidad que rara vez llega a un 50 % en concepto de portes, almacenaje, menguas, pérdidas por roturas en algunos casos, etc. Pero estos señores de los restaurantes, solo por tener la botella algunos días en su inadecuada estantería, llevártelo a la mesa cuando lo pides y el pequeño esfuerzo de descorcharla te cuadruplican su precio. ¿Serán caraduras ?
El bodeguero o el viticultor ha estado años cuidando su viñedo, invirtiendo en el fuertes capitales; si las inclemencias del tiempo se lo permiten recogerá unas uvas que puestas en la bodega pueden valer 60 o 70 céntimos el kilo; la bodega tiene que despalillarla, estrujarla, fermentar el mosto, filtrarlo, embotellarlo y ponerlo a la venta. Un proceso largo que ocupa mucha mano de obra e instalaciones carísimas. Por cada botella escasamente le quedarán unos pocos céntimos de beneficio cuando se la vende al mayorista y este a su vez se la venderá al restaurante con un incremento mínimo. Total que el tío del restaurante con esa botella, a la que él no le ha añadido absolutamente nada, va y se gana 6 euros
Y para mas INRI ni siquiera paga impuestos como vendedor de vinos y licores.
paytii@yahoo.es
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